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miércoles, 2 de abril de 2008

3Doble realidad


Le parecía extraño que su papá no hubiese llegado a cenar aun, se sentía hambriento y ya le empezaba a doler la cabeza. Se hubiese ido a acostar pero como mañana no era día de clases se quedó más de la hora para poder cenar con el. Por no querer hacer un drama no le preguntó a mamá donde estaba así que en silencio esperó; tampoco quería esperar demasiado en silencio para que no pareciese diferente la noche de otras y que fuese normal que papá se demorase… además pudo haberlo retrasado el terrible tráfico de la ciudad. En fin, esperó.

El ladrón caminaba de un lado a otro, y eso le preocupaba de sobremanera porque temía que esperase a un secuaz, aunque encontraba extraño que hasta ahora no hubiese revisado la casa, solo miraba por la ventana e iba a la cocina, la señora con una fortaleza tremenda se mantenía serena esperando alguna oportunidad ya que la cocina estaba llena de cuchillos y armas en potencia, y no pretendía entregar su casa sin darle pelea… además veía descuido para ella de parte de su secuestrador que podía ocupar para su beneficio, así que esperó.

Fue hacia la cocina tratando de hacerse el gracioso con mamá, pero podía sentir como entre los dos había una angustia de saber que papá quizás nunca volvería, que lo habían perdido, el silencio encubridor de una angustia era tan denso que aplastaba a ambos… mas ninguno dijo nada. Además talvez de un momento a otro llegaba. Siguió con la espera.

Supo que tenía que actuar rápido, que su secuestrador se empezaba a impacientar, vio locura en su actos y ahí se asustó, por que al parecer no buscaba dinero y no quiso pensar en que andaba este maniaco, la palabra le dio nauseas, rogó por que tomase cosas de la casa, total al final todo lo material se puede reponer, lo otro no. Sintió como se ruborizaba y no quería que el ladrón se percatase de eso, no quería que se percatase en absoluto de su feminidad, temía esperar lo peor; el ya volvía a la cocina sólo había que esperar… además todavía ella tenía un as bajo la manga.

Ya no podía aguantar más el hambre, fue donde mamá y le pidió un tentempié para esperar a papá, fue un error. Mamá comenzó a llorar y decir cosas que le daban pena, y no quiso llorar frente a ella para que se diese cuenta que el también era un hombre y podía cuidarla, pero las lagrimas no se pueden contener cuando la pena es causada por la persona que más admirabas, así que salió de la cocina a su pieza a pensar mejor las cosas, pero ya estaba entrando en otra de sus crisis…

Se tranquilizó para poder pensar con claridad de nuevo. Cerca de ella estaba un cuchillo del juego de asado que el mismo maleante tiro al piso en su estúpido caminar. Ya volvía a la cocina trató de no temblar y escucho un balbuceo inaudible, no la miró sólo daba vueltas, tenía que encontrar el momento adecuado… además el ladrón cada vez estaba como más ido, más drogado… esperar, sólo esperar…

El niño tomó sus calmantes para evitar la crisis, y ya empezaban a hacerle efecto, eran obviamente para su corta edad, un placebo que actuaba bajo su propia hipocondría y lo tranquilizaba… (¡CRACH!) Algo cayó, corrió hacia la cocina donde estaba su madre y la vio en una forma que nunca la había visto, la ropa desarreglada, el pelo revuelto, no era la dama de siempre con sus movimientos de reina; ahora la veía tirando las cosas de la cocina al suelo armada de un cuchillo. No era ella, la cara desfigurada en una mueca de mascara de carnaval con la pintura de los ojos chorreando en negras lagrimas le decía que ya no era ella. Se asusto, ni las píldoras lo contuvieron de esa crisis. Ahora únicamente ve a su progenitora abalanzarse sobre el, tiene miedo de su mama, no es su cara de ángel… ¿Dónde estás papá? Ya no import-----

El ladrón comienza a caminar sin sentido, ve como esta doblemente armado. Manotea de un lado a otro y un hilillo de saliva cuelga de su labio, ¿se está riendo?... (¡CRACH!) maldición, el muy bestia acaba se votar mi nuevo televisor, espero que el daño se compense con la alerta a los vecinos por el gigantesco ruido que produjo al caer… muy bestia. Ahora se empieza a asustar al percatarse de la locura de su plagiador ve como la muerte puede estar en la idiotez y eso la aterra; ruega en estos momentos, y realmente lo hace, por que tome todo lo de valor de la casa, hay muchas cosas en ella, pero el avanza cansinamente tambaleándose con una pistola y un punzón en sus fuertes manos; piensa en pedir que la ultrajen pero no en la muerte, todavía no puede ser su tiempo, o por ultimo esto no puede terminar así… ya no importa nada, solamente el estar viv----




jueves, 27 de marzo de 2008

Sorpresa, estoy muerto! (breve cuento de amor)


Mis manos acariciando tu cuerpo tiernamente, suave, apenas rozando tu piel. Tu pelo suelto baila locamente sobre las sábanas, enredando en él, mi cuerpo cerca del tuyo, desnudos sin ninguna atadura a este mundo, libres, me sumerjo en tu mar. Cerca, muy cerca somos uno los dos, puedo sentir tu respiración agitada, te beso, te quiero, te amo...

Pero tu tiemblas, y no de nervios. Estás asustada.

¿Me temes?

-¡Por qué no me dejas en paz! ¡ESTÁS MUERTO!- dijo ella.

Y lloré.

No quiero estar muerto... quiero estar contigo.

La muerte no nos puede separar.

Y volví a llorar, pero sin lagrimas, lloré mi espíritu. Eso duele. Cuando nace un lazo entre dos personas las almas se entremezclan y forman una, separarlas es literalmente destrozarlas, mutilar una parte de ella. Ahora me niego a separarme de ti, comprendo todo mejor que antes, no perdí mi cuerpo, mi esencia aun la considera y por eso te necesito.

Ya lo dije en vida, por ti yo voy a secar los mares y a romper las montañas, todo lo que me separe de tu ser. Vencer la muerte sólo por tocar tus labios.

Pero me temes.


Y contra eso no puedo luchar.


¿Es éste el infierno?


Es éste el infierno.



-----------y sufro por la eternidad---------------------------------








miércoles, 26 de marzo de 2008

Momentos



uno


El zumbido perforaba constantemente mis oídos; podrían haber pasado horas, días, años, siglos sin poder diferenciar los momentos. Uno de otro. Y otro. Y más. Es preferible que me envuelva la somnolencia, el sopor de la nada.

la nada...


dos


Es ahora el nunca, es donde no estaré jamás, mas en este momento existo aquí. El zumbido es ahora parte del no-día. Costumbre, aprender a existir –si se puede llamar existir a mi condición actual- con pequeñas molestias propias de la carne.

El espíritu no sufre, se atormenta.

Duermo.


tres


El hombre nunca está conforme con su contemporaneidad, “todo tiempo pasado fue mejor” realmente no hay palabras que describan mejor mi enunciado como ese típico dicho; como me considero humano, ahora un brillo inusual quema mis párpados, molesta... costumbre, aprender a existir... cansa, y la luz me adormece... antes estaba mejor...


cuatro


Luz y sombra ¿día y noche?

Luz de estrellas, luces sintéticas.

¿Puedo contabilizar los momentos?

No, aun no...


cinco


Ahora hay diferencia entre las luces, y diferencia entre los zumbidos; que son los que puedo diferenciar con mayor claridad. Son una gran gama de timbres que vienen del todo (que nació de la antigua nada). Puedo tomar conciencia de mi ser, no obstante ¿soy uno o el todo? ¿He existido de siempre, y no me acuerdo?

Confusión, confusión, confusión, confusión, confusión, confusión, confusión.


seis


Confusión, confusión, confusión, confusión, confusión, confusión.

Confusión, confusión, confusión, confusión, confusión, confusión.

Confusión, confusión, confusión, confusión, confusión, confusión.


siete


Es mejor, a veces, no cuestionarse tanto las cosas, o a uno mismo. Solo limitarse a existir... soy más viejo, eso puedo declarar, porque ya no me ahogo en preguntas, aunque no puedo negar que del torrente de preguntas uno llega a un continente de respuestas. Pero a ese continente siempre lo acompaña un océano de nuevas preguntas...

Me limito a existir.


ocho


No hay nada que pensar estoy confortablemente cansado y aburrido...

Cuando tomas conciencia del todo, se convierte en nada otra vez...


nueve


Ahora es cuando la confusión trae a la desesperación, ¿cuantos momentos han pasado? Nueve, pero ¿nueve qué? Nueve segundos, nueve horas, nueve días, semanas... meses...

¿meses? Estoy naciendo a una nueva vida, una reencarnación... ahora comprendo todo: el ‘todo’!

Quién fui en mi otra vida, esa es la respuesta que debo aclarar antes de la hora, debo ser el primer eslabón de una nueva raza de humanos, la nueva evolución de la especie: humanos que antes de nacer ya puedan razonar, eso daría una super raza de intelecto increíblemente elevado, superior...

Y yo soy el elegido para ser el primero...


Diez u once, o infinito...


Aun permanezco aquí.

Eternamente en una fracción de segundo.

Con un mundo infinitamente grande de preguntas en un cuerpo infinitamente pequeño de respuestas.

Morir es nacer, pero nacer también es morir (o agonizar).

Morir, siempre se llega de una forma u otra a ella... no vale la pena... no vale la pena morir por algunas cosas. Morir. MORIR

Y olvido todo, que siga su curso...........................................................

..............................................................................................................

ahora estoy listo.








lunes, 24 de marzo de 2008

Balada cordillerana

El lugar era una suerte de acantilaos rocosos en medio de la cordillera, donde el viento corre libremente entre sus murallas y canta con su grave y fría voz la canción de advertencia a los temerarios e inexpertos pastores que se acercan a sus precipicios mortales. Los hombres al llegar se sobrecogieron por lo imponente de la naturaleza, dieron una ojeada rápida, quedaba mucho camino por recorrer, y la mañana avanzaba presurosa por las cumbres de las más altas montañas.

Los caballos no llegaban muy cerca del barranco y se encontraban inquietos en el lugar, instinto animal sobre el riesgo que implicaba su cercanía. Entonces el más joven de los jinetes desmontándose de su rocín brinca hacia el abismo, en un salto que toma formas de contorción en el aire, el caballo levanta los cuartos delanteros en señal de susto y lanza un relincho que se repite por el eco cordillerano. La perplejidad de sus compañeros no era sino una risa apagada de gaucho en sus rostros curtidos por las inclemencias de la vida. El viento corrió y silbó como también celebrando y haciendo el sonido de esas carcajadas sin sonido cuando el joven salto al vacío, el cual ya conocía el terreno y las salientes que esconde en el acantilado. Un peón que se había bajado de su montura lo ayuda a subir y los vaqueros reanudan aun con una sonrisa en los labios su marcha, quedaba mucho por recorrer y la mañana avanzaba presurosa por las cumbres más altas de la cordillera, especialmente para los descorazonados cuatreros.

martes, 18 de marzo de 2008

Él, silencio


Paso cuando estaba acostado, yo había escuchado hablar a los adultos sobre él, pero siempre pensé que se trataba de algún tipo de leyenda. Incluso llegué a pensar que sería una suerte si pasara por mi pieza y verlo personalmente, y ahora en este instante cuando se que anduvo aquí, conviviendo sigilosamente conmigo, me invade el peor de los temores al saber que ni la seguridad de los cuartos respeta y es capaz de deambular por donde se le plazca. De un momento a otro me he vuelto parte de esta secreta secta que guarda un secreto a voces sobre su existencia. He florecido al miedo. Es mi paso a la adolescencia del temor. Es mi virtud violada, transformada de imprevisto a la turbación.

Mi paso a la adultez de forma brusca, pero creo que todos han pasado por esto y por eso no se habla a viva voz, como antes lo dije yo lo había escuchado de adultos pero hablando celosamente entre ellos.

Lo sé, lo supe hace poco, fue la pasada noche; tu también lo conoces pero no hablaremos de el, por miedo a enojarlo y que desencadene todo tipo de hechos desagradables. Es un misterio negro como la noche que lo cobija y mudo como el silencio que lo envuelve, aunque algún día, y esto lo puedo afirmar no por mi inexperiencia y osadía, sino que por que se que nos revelaremos, y gritaremos su nombre y no serán unos pocos, nos uniremos todos contra el, nuestras fuerzas en conjunto contra el desesperanza. Y habrá bajas y terror entre las gentes, y serán mártires en la única forma de enfrentarlo, luchar contra el terror. Y cuando ganemos, porque se que vamos a vencer, descansaremos tranquilos al caer la noche sabiendo que nuestra privacidad no se verá invadida por el; pero hasta ese día, o mejor dicho hasta esa noche, tendremos que soportar el peso de la discreción, sus visitas indeseadas y estará en mi casa y en la tuya y en la de todos...

...ya se está ocultando el sol, será mejor que me calle.

viernes, 14 de marzo de 2008

Aullido de medianoche




Desperté con los alaridos. No entendía lo que pasaba. De repente saltaba de un apacible sueño a un carnaval de gritos, y no sólo en mi casa, sino que al parecer también provenían de las casas vecinas a la mía, donde claramente se escuchaban gemidos de personas: algunas aunque distorsionadas por la guturación aun reconocía como las de amigos y vecinos, en cambio otras me sonaban totalmente desconocidas; alaridos de niños, mujeres, hombres, los más terribles y desgarradores chillidos que yo haya escuchado…

Tronaban y asustaban en la noche.

La peor sensación que he tenido en toda mi vida es cuando te despiertan de un sobresalto, y pero con gritos, y pero aun con cientos de gritos. Es un inesperado golpe al descanso nocturno, donde se supone que reina la paz y la calma para poder descansar para el siguiente día. Justo cuando necesito un descanso placentero sucede “esto” (mañana será un día nefasto, dolor de cabeza toda la jornada). Definitivamente esto va ser traumante, y ya lo creo que tendré pesadillas el resto de la semana…

Mis pensamientos se confunden con los quejidos.

A tientas en la oscuridad trato de alcanzar el switch de la lámpara, pero al parecer para acrecentar este pandemonio se ha cortado el suministro de energía eléctrica. Manoteo a diestras y siniestras buscando ya no la luz, algún objeto con que aferrarme, que ilumine mi habitación y mi razón en medio de la oscuridad, nada. Además, por la confusión acabo de botar el velador…

El ruido que produjo fue apañado por los gritos.

Gritos.

Gritos.

Gritos.

Gritos, ahora mas bajos, ahora mas agudos. Ahora totalmente desgarradores, guturales, llegan a tener de ves en cuando un timbre como de risa general cual necro-parque de diversiones, pero de súbito es un bramido de dolor, de miedo… y da miedo.

Tratando de calcular la hora deduzco que son como las cuatro de la mañana –no puede ser más tarde por la luminosidad reinante, solo penumbras- a parte que me dormí cerca de la una de la mañana y después de eso varios sueños pasaron por mi almohada, así que falta mucho para el alba. Me doy cuenta que mi mente está totalmente despierta, y pienso con más claridad, y que mientras divagaba con mis pensamientos los chillidos permanecían de fondo llegando al punto de que mi oreja se acostumbró a ellos. No. Qué estoy diciendo! Mis tímpanos no soportan esto, me duele, y me molesta no saber que está pasando ¡¿qué cresta está pasando?!

Porqué no corrí donde los demás de la casa a ver como estaban ya que claramente tienen que estar gritando. (¡¿Qué está pasando?!)

¿Seguiré soñando?

Estoy despierto, con los ojos abiertos y sin poder distinguir ni la mínima silueta a mi alrededor, tinieblas.

G R I T O S

Y los perros se han unido a esta cacofonía, me duele la cabeza así que de un salto trato de levantarme pero es una jaqueca que me da un golpe como de cabeza quebrada con vidrios y me tira de vuelta a mi lecho, solo que caigo de lado y me golpeo la nuca con la pared que esta a mi lado. Un ojo me lagrimea no se si por el dolor del golpe o la repentina migraña. Tengo un pie casi en el suelo y el otro enredado con las sabanas…

…ahora me asusto de verdad, yo también sin darme cuenta estoy gritando.

Botando toda la ropa de la cama, pisando el velador caído, chocando con cuantas cosas se me cruzan y golpeándome con cada pared, corro por la casa tratando de encontrar a mi familia que canta esta destemplada canción gutural no encuentro a nadie sólo los escucho pero no estoy seguro que sean ellos o si lo son es imposible seguirlos por los ruidos del ambiente, corro por escalas que desconozco, paredes aparecen donde mi memoria dice que no hay, y mi casa parece no ser mi casa y olores pestilentes han aparecido, y siento bajo mis pies el suelo, pero no es mi piso ni la alfombra, ni tampoco el césped del patio por si salí a el en mi frenética búsqueda sin darme cuenta. Bajos mis pies aparece una sustancia viscosa… no, ¡no es una sustancia, por amor dios!, es como espaguetis fríos, resbaladizos que… que se mueven y se meten entre mis dedos (habrá habido algún tipo de aluvión mientras dormía)

-“¡dónde están!”- exclamo.

-“¡DÓNDE ESTÁN!”- vuelvo a exclamar pero esta vez con mas fuerza para hacerme escuchar entre los exaltados lamentos, sin respuesta, únicamente histeria colectiva en mis tímpanos y sombras en mis ojos.

Corro.

Grito.

Resbalo.

Grito.

Y los gusanos se meten en mi boca, avanzando por mi garganta y mis gritos se callan…

Y los alaridos cesan.








lunes, 10 de marzo de 2008

Qué te quema



El viento sopla cansinamente por sobre la arena tibia, es una brisa caliente que más que refrescar acrecienta la sensación térmica de ‘infierno en verano’, creo que incluso el sol y las nubes tienen calor el día de hoy. Yo, por mi parte, tengo el cerebro achicharrado que me atonta en esta tarde de verano.

Estoy sin polera vestido solamente con un short de baño tendido en una silla de playa bebiendo una cerveza tibia, no hay nada frío en estas condiciones. Con un movimiento que exige un esfuerzo sobre humano me coloco mis gafas de sol, la luminosidad reinante molesta en demasía a mis ojos.

Bebo un sorbo de mi elixir veraniego.

En estos días el reloj por compasión hacia los seres humanos debería correr más rápido para acortar estas tardes de calor abrazador, aunque incluso de noches no se puede soportar.

Esta temporada ha sido horriblemente calurosa.

Mi cuello húmedo por la transpiración y la cerveza.

Estoy en medio de la nada y la nada es mi medio.

Es mi miedo la nada?

Creo que realmente mi cerebro se achicharró.

Seco el sudor de mi frente

Seco el sudor de mi frente

Seco el sudor de mi frente (¿otra vez? )

Seco el sudor...

Sangre.

Es en este momento cuando miro mis guantes destrozados por el hielo y veo la sangre entre lo que es carne y nieve y sangre congelada. Está nevando y la mitad de mi cuerpo paralizada por un témpano de hielo sobre él, siento el liquido rojo manando por mi frente, pasar por mi boca hasta mi cuello, lo único tibio que puedo percibir. El frío me duele.

Me duele tanto que impide que me desmaye, el dolor, el frío.

Saben...

el frío

quema...