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viernes, 30 de mayo de 2008

Sed de vivir


Al llevarme la mano a la cara descubro girónes de mi piel colgando de ella, no me duelen y aun no empiezan a sangrar. Escupo algo al suelo que pincha y me molesta en la boca, un diente menos… no: dos. Me doy cuenta que si hace unos segundos atrás yo estaba sentado, por qué me encuentro en este instante acostado en el pavimento. El sabor salado en mi boca me hace pensar que no sólo me saqué unos dientes, sino que debo haberme mordido la lengua también. Lo que si siento es mi brazo punzándome como si tuviese vidrio molido en vez de codo; todavía estoy calmado, trato de incorporarme y no puedo levantarme y el esfuerzo –extremadamente doloroso, debo haber hecho una mueca espantosa- me destapa los oídos, y una ola de ruidos golpea mis tímpanos: el motor sigue en marcha pero con un sonido de latas raspándose, algo realmente se rompió ahí, rayos, el arreglo saldrá bastante caro. Sigo sin tomar conciencia de mi estado. Sigo calmado.

El pavimento esta húmedo y las luces del auto reflejan vivos tonos en el suelo mojado, es una escena escalofriante el contraste entre los carnavalescos colores y la chatarra retorcida. Vuelvo a tratar de levantarme para ver como está el auto y el dolor de espalda opaca el del brazo y me tira hacia el suelo otra vez.

Empiezo a ver las caras curiosas y de gente desconocida a mi alrededor ¿en qué idioma están hablando? Trato de observar el movimiento de sus labios para poder entenderlos pero es inútil, no se si es por el dolor que me impide concentrarme en lo que preguntan o por el horrendo ruido del motor descompuesto………………………… debo haber caído en estado de shock’......................………………………………………………………………………. Aunque sería mejor en estado de ‘schop’ ya que la salina sangre me produjo una sed horrible y ciento la boca seca muy seca, como si hubiese tragado una taza de polvo.

De súbito alguien me tira una frazada, me cubre pero no conforta. Cae sobre mí, como si fuera el abrigo de socorro maternal que nadie se atreve a prestarle a un moribundo; a un sanguinolento ser, a un ser humano con el cuerpo hecho bolsa, el temor de todos de acabar destruido, frágil, quebrado, acabado, y es ahí cuando empiezo a sentir la angustia carcomiéndome por dentro; preguntas, respuestas, más preguntas, más respuestas eso me produce mucho frío y empiezo frenéticamente a tiritar. Empieza el pánico.

Soy yo

y

la destrucción.

Mi destrucción.

Mi mente despierta (no se como puedo pensar en esta condición o será esta condición la que me hace después de años volver a pensar).

Y llega el mensajero de los muertos con sus visiones siniestras de los días venideros, que se convierten en largos años de dolor para tus seres queridos, de doctores inescrupulosos lucrando con el sufrimiento y la rehabilitación, que es sólo una utópico formulario para seguir aumentando sus billeteras. Suma: gastos tras gastos; ¿y el auto? ¿Se podrá vender? Estará perdido, irrecuperable como chatarra… ¿y las cosas que llevaba adentro? Bueno, si esto es el fin ya no importara si me las roban, el dinero no me servirá, mas, no puedo dejar a mi familia una factura por encima de los seis ceros como herencia, y mas cuentas pendientes por pagar. Entonces -pienso- así es el final?

¿Tiene que ser tan brusco? No hay más capítulos en esta historia. No hay tiempo de alargue. El hilo se cortó ¿Se acabó?

Se acabó.

Por los mil demonios (espero que esa maldición no afecte mi currículo para el cielo), tengo una sed de puta madre. Es tanta que me da nauseas, necesito tomar algo heladito.

………………………………………………………………………………

no

No

NO

No puedo caer ahora,

‘ahora’ no puede ser mi tiempo.

Trato de levantarme pero siento los músculos engarrotados por el movimiento frenético del tiritar, y sin darme cuenta lanzo de un puntapié el cobertor y vuelvo a sentir mis pies en movimiento y logro sentarme en el suelo, lo que quiere decir que no estoy tan grave. Creo que el ‘schock’ ya pasó, y espero que alguien me traiga rápido un ‘schop’ heladito….

JajajajajajaJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA………...

Nos vemos en el infierno, pero más tarde.



sábado, 26 de abril de 2008

The ordinary fight (day by day)

Ilustración que según una amiga psicóloga manifiesta una constante en mis dibujos, los antagonismos, la bipolaridad, el conflicto interno de creer en el bien y el mal, de creerme bueno y malo, de no saber aun hacia donde me dirige el devenir....

cliquéa -me encantan los neologismos- sobre la imagen para verla ampliada.
(cartulina y tinta china, 1997)

miércoles, 2 de abril de 2008

3Doble realidad


Le parecía extraño que su papá no hubiese llegado a cenar aun, se sentía hambriento y ya le empezaba a doler la cabeza. Se hubiese ido a acostar pero como mañana no era día de clases se quedó más de la hora para poder cenar con el. Por no querer hacer un drama no le preguntó a mamá donde estaba así que en silencio esperó; tampoco quería esperar demasiado en silencio para que no pareciese diferente la noche de otras y que fuese normal que papá se demorase… además pudo haberlo retrasado el terrible tráfico de la ciudad. En fin, esperó.

El ladrón caminaba de un lado a otro, y eso le preocupaba de sobremanera porque temía que esperase a un secuaz, aunque encontraba extraño que hasta ahora no hubiese revisado la casa, solo miraba por la ventana e iba a la cocina, la señora con una fortaleza tremenda se mantenía serena esperando alguna oportunidad ya que la cocina estaba llena de cuchillos y armas en potencia, y no pretendía entregar su casa sin darle pelea… además veía descuido para ella de parte de su secuestrador que podía ocupar para su beneficio, así que esperó.

Fue hacia la cocina tratando de hacerse el gracioso con mamá, pero podía sentir como entre los dos había una angustia de saber que papá quizás nunca volvería, que lo habían perdido, el silencio encubridor de una angustia era tan denso que aplastaba a ambos… mas ninguno dijo nada. Además talvez de un momento a otro llegaba. Siguió con la espera.

Supo que tenía que actuar rápido, que su secuestrador se empezaba a impacientar, vio locura en su actos y ahí se asustó, por que al parecer no buscaba dinero y no quiso pensar en que andaba este maniaco, la palabra le dio nauseas, rogó por que tomase cosas de la casa, total al final todo lo material se puede reponer, lo otro no. Sintió como se ruborizaba y no quería que el ladrón se percatase de eso, no quería que se percatase en absoluto de su feminidad, temía esperar lo peor; el ya volvía a la cocina sólo había que esperar… además todavía ella tenía un as bajo la manga.

Ya no podía aguantar más el hambre, fue donde mamá y le pidió un tentempié para esperar a papá, fue un error. Mamá comenzó a llorar y decir cosas que le daban pena, y no quiso llorar frente a ella para que se diese cuenta que el también era un hombre y podía cuidarla, pero las lagrimas no se pueden contener cuando la pena es causada por la persona que más admirabas, así que salió de la cocina a su pieza a pensar mejor las cosas, pero ya estaba entrando en otra de sus crisis…

Se tranquilizó para poder pensar con claridad de nuevo. Cerca de ella estaba un cuchillo del juego de asado que el mismo maleante tiro al piso en su estúpido caminar. Ya volvía a la cocina trató de no temblar y escucho un balbuceo inaudible, no la miró sólo daba vueltas, tenía que encontrar el momento adecuado… además el ladrón cada vez estaba como más ido, más drogado… esperar, sólo esperar…

El niño tomó sus calmantes para evitar la crisis, y ya empezaban a hacerle efecto, eran obviamente para su corta edad, un placebo que actuaba bajo su propia hipocondría y lo tranquilizaba… (¡CRACH!) Algo cayó, corrió hacia la cocina donde estaba su madre y la vio en una forma que nunca la había visto, la ropa desarreglada, el pelo revuelto, no era la dama de siempre con sus movimientos de reina; ahora la veía tirando las cosas de la cocina al suelo armada de un cuchillo. No era ella, la cara desfigurada en una mueca de mascara de carnaval con la pintura de los ojos chorreando en negras lagrimas le decía que ya no era ella. Se asusto, ni las píldoras lo contuvieron de esa crisis. Ahora únicamente ve a su progenitora abalanzarse sobre el, tiene miedo de su mama, no es su cara de ángel… ¿Dónde estás papá? Ya no import-----

El ladrón comienza a caminar sin sentido, ve como esta doblemente armado. Manotea de un lado a otro y un hilillo de saliva cuelga de su labio, ¿se está riendo?... (¡CRACH!) maldición, el muy bestia acaba se votar mi nuevo televisor, espero que el daño se compense con la alerta a los vecinos por el gigantesco ruido que produjo al caer… muy bestia. Ahora se empieza a asustar al percatarse de la locura de su plagiador ve como la muerte puede estar en la idiotez y eso la aterra; ruega en estos momentos, y realmente lo hace, por que tome todo lo de valor de la casa, hay muchas cosas en ella, pero el avanza cansinamente tambaleándose con una pistola y un punzón en sus fuertes manos; piensa en pedir que la ultrajen pero no en la muerte, todavía no puede ser su tiempo, o por ultimo esto no puede terminar así… ya no importa nada, solamente el estar viv----




jueves, 27 de marzo de 2008

Sorpresa, estoy muerto! (breve cuento de amor)


Mis manos acariciando tu cuerpo tiernamente, suave, apenas rozando tu piel. Tu pelo suelto baila locamente sobre las sábanas, enredando en él, mi cuerpo cerca del tuyo, desnudos sin ninguna atadura a este mundo, libres, me sumerjo en tu mar. Cerca, muy cerca somos uno los dos, puedo sentir tu respiración agitada, te beso, te quiero, te amo...

Pero tu tiemblas, y no de nervios. Estás asustada.

¿Me temes?

-¡Por qué no me dejas en paz! ¡ESTÁS MUERTO!- dijo ella.

Y lloré.

No quiero estar muerto... quiero estar contigo.

La muerte no nos puede separar.

Y volví a llorar, pero sin lagrimas, lloré mi espíritu. Eso duele. Cuando nace un lazo entre dos personas las almas se entremezclan y forman una, separarlas es literalmente destrozarlas, mutilar una parte de ella. Ahora me niego a separarme de ti, comprendo todo mejor que antes, no perdí mi cuerpo, mi esencia aun la considera y por eso te necesito.

Ya lo dije en vida, por ti yo voy a secar los mares y a romper las montañas, todo lo que me separe de tu ser. Vencer la muerte sólo por tocar tus labios.

Pero me temes.


Y contra eso no puedo luchar.


¿Es éste el infierno?


Es éste el infierno.



-----------y sufro por la eternidad---------------------------------








miércoles, 26 de marzo de 2008

Momentos



uno


El zumbido perforaba constantemente mis oídos; podrían haber pasado horas, días, años, siglos sin poder diferenciar los momentos. Uno de otro. Y otro. Y más. Es preferible que me envuelva la somnolencia, el sopor de la nada.

la nada...


dos


Es ahora el nunca, es donde no estaré jamás, mas en este momento existo aquí. El zumbido es ahora parte del no-día. Costumbre, aprender a existir –si se puede llamar existir a mi condición actual- con pequeñas molestias propias de la carne.

El espíritu no sufre, se atormenta.

Duermo.


tres


El hombre nunca está conforme con su contemporaneidad, “todo tiempo pasado fue mejor” realmente no hay palabras que describan mejor mi enunciado como ese típico dicho; como me considero humano, ahora un brillo inusual quema mis párpados, molesta... costumbre, aprender a existir... cansa, y la luz me adormece... antes estaba mejor...


cuatro


Luz y sombra ¿día y noche?

Luz de estrellas, luces sintéticas.

¿Puedo contabilizar los momentos?

No, aun no...


cinco


Ahora hay diferencia entre las luces, y diferencia entre los zumbidos; que son los que puedo diferenciar con mayor claridad. Son una gran gama de timbres que vienen del todo (que nació de la antigua nada). Puedo tomar conciencia de mi ser, no obstante ¿soy uno o el todo? ¿He existido de siempre, y no me acuerdo?

Confusión, confusión, confusión, confusión, confusión, confusión, confusión.


seis


Confusión, confusión, confusión, confusión, confusión, confusión.

Confusión, confusión, confusión, confusión, confusión, confusión.

Confusión, confusión, confusión, confusión, confusión, confusión.


siete


Es mejor, a veces, no cuestionarse tanto las cosas, o a uno mismo. Solo limitarse a existir... soy más viejo, eso puedo declarar, porque ya no me ahogo en preguntas, aunque no puedo negar que del torrente de preguntas uno llega a un continente de respuestas. Pero a ese continente siempre lo acompaña un océano de nuevas preguntas...

Me limito a existir.


ocho


No hay nada que pensar estoy confortablemente cansado y aburrido...

Cuando tomas conciencia del todo, se convierte en nada otra vez...


nueve


Ahora es cuando la confusión trae a la desesperación, ¿cuantos momentos han pasado? Nueve, pero ¿nueve qué? Nueve segundos, nueve horas, nueve días, semanas... meses...

¿meses? Estoy naciendo a una nueva vida, una reencarnación... ahora comprendo todo: el ‘todo’!

Quién fui en mi otra vida, esa es la respuesta que debo aclarar antes de la hora, debo ser el primer eslabón de una nueva raza de humanos, la nueva evolución de la especie: humanos que antes de nacer ya puedan razonar, eso daría una super raza de intelecto increíblemente elevado, superior...

Y yo soy el elegido para ser el primero...


Diez u once, o infinito...


Aun permanezco aquí.

Eternamente en una fracción de segundo.

Con un mundo infinitamente grande de preguntas en un cuerpo infinitamente pequeño de respuestas.

Morir es nacer, pero nacer también es morir (o agonizar).

Morir, siempre se llega de una forma u otra a ella... no vale la pena... no vale la pena morir por algunas cosas. Morir. MORIR

Y olvido todo, que siga su curso...........................................................

..............................................................................................................

ahora estoy listo.








lunes, 24 de marzo de 2008

Balada cordillerana

El lugar era una suerte de acantilaos rocosos en medio de la cordillera, donde el viento corre libremente entre sus murallas y canta con su grave y fría voz la canción de advertencia a los temerarios e inexpertos pastores que se acercan a sus precipicios mortales. Los hombres al llegar se sobrecogieron por lo imponente de la naturaleza, dieron una ojeada rápida, quedaba mucho camino por recorrer, y la mañana avanzaba presurosa por las cumbres de las más altas montañas.

Los caballos no llegaban muy cerca del barranco y se encontraban inquietos en el lugar, instinto animal sobre el riesgo que implicaba su cercanía. Entonces el más joven de los jinetes desmontándose de su rocín brinca hacia el abismo, en un salto que toma formas de contorción en el aire, el caballo levanta los cuartos delanteros en señal de susto y lanza un relincho que se repite por el eco cordillerano. La perplejidad de sus compañeros no era sino una risa apagada de gaucho en sus rostros curtidos por las inclemencias de la vida. El viento corrió y silbó como también celebrando y haciendo el sonido de esas carcajadas sin sonido cuando el joven salto al vacío, el cual ya conocía el terreno y las salientes que esconde en el acantilado. Un peón que se había bajado de su montura lo ayuda a subir y los vaqueros reanudan aun con una sonrisa en los labios su marcha, quedaba mucho por recorrer y la mañana avanzaba presurosa por las cumbres más altas de la cordillera, especialmente para los descorazonados cuatreros.

martes, 18 de marzo de 2008

Él, silencio


Paso cuando estaba acostado, yo había escuchado hablar a los adultos sobre él, pero siempre pensé que se trataba de algún tipo de leyenda. Incluso llegué a pensar que sería una suerte si pasara por mi pieza y verlo personalmente, y ahora en este instante cuando se que anduvo aquí, conviviendo sigilosamente conmigo, me invade el peor de los temores al saber que ni la seguridad de los cuartos respeta y es capaz de deambular por donde se le plazca. De un momento a otro me he vuelto parte de esta secreta secta que guarda un secreto a voces sobre su existencia. He florecido al miedo. Es mi paso a la adolescencia del temor. Es mi virtud violada, transformada de imprevisto a la turbación.

Mi paso a la adultez de forma brusca, pero creo que todos han pasado por esto y por eso no se habla a viva voz, como antes lo dije yo lo había escuchado de adultos pero hablando celosamente entre ellos.

Lo sé, lo supe hace poco, fue la pasada noche; tu también lo conoces pero no hablaremos de el, por miedo a enojarlo y que desencadene todo tipo de hechos desagradables. Es un misterio negro como la noche que lo cobija y mudo como el silencio que lo envuelve, aunque algún día, y esto lo puedo afirmar no por mi inexperiencia y osadía, sino que por que se que nos revelaremos, y gritaremos su nombre y no serán unos pocos, nos uniremos todos contra el, nuestras fuerzas en conjunto contra el desesperanza. Y habrá bajas y terror entre las gentes, y serán mártires en la única forma de enfrentarlo, luchar contra el terror. Y cuando ganemos, porque se que vamos a vencer, descansaremos tranquilos al caer la noche sabiendo que nuestra privacidad no se verá invadida por el; pero hasta ese día, o mejor dicho hasta esa noche, tendremos que soportar el peso de la discreción, sus visitas indeseadas y estará en mi casa y en la tuya y en la de todos...

...ya se está ocultando el sol, será mejor que me calle.